Al hablar de meditación, uno puede caer en ciertos prejuicios que lo único que hacen es desviar la conversación de una forma malintencionada. Uno de ellos, tal vez el más extendido, es que no tiene base científica ni está respaldado por profesionales de la salud.

Sin embargo, hoy en día es una técnica utilizada y extendida en todos los ámbitos de la sociedad. Además, cada vez son más los estudios que demuestran los beneficios de la meditación en la vida diaria.

En esta oportunidad, quiero explicarte qué es la meditación, cómo practicarla y te revelaré 5 pepitas de oro sobre ella. Sin más, te invito a que te pongas en un sitio cómodo, tomes nota y descubre esta fascinante filosofía de vida.

Definición de meditación

Definir algo puntual, muchas veces, puede resultar difícil. En el caso de la meditación, no una única definición que englobe todas sus cualidades y sus características. Algunas definiciones la catalogan como una técnica, otras como un modo de vida y también las hay las que la definen como una filosofía.

En definitiva, la meditación es el conjunto de tres elementos, y ellos son atención, atención y… Correcto, atención de nuevo. La atención es la materia prima, y sin ella no podríamos meditar ni conectarnos con nosotros mismos, que es su fin último.

Una de las definiciones, que es una de las que más comparto, postula que la meditación es un proceso que nos ayuda a conectar con el momento presente. De esta forma, se logra desconectar tanto del pasado como del futuro y, así, calmar la mente.

¿Cómo puede ayudarnos?

Uno de los objetivos principales de la meditación es el de bajar las revoluciones. Esto no quiere decir bajar de velocidad, ya que la persona puede moverse de una manera rápida, pero lo gestiona de una mejor manera.

Si bien tiene numerosos beneficios en cuanto a felicidad y paz interior, es interesante detenerse a analizar las mejoras que produce en las capacidades cerebrales. En primer lugar, meditar de forma regular aumenta el lóbulo frontal, que es la región del cerebro que nos enfoca en la lógica y en los procesos racionales.

Por otra parte, potencia la activación del hipocampo, mejorando la capacidad de las funciones de memoria y aprendizaje. En este sentido, también contribuye a una mejor unión temporoparietal, zona relacionada con la empatía. Para decirlo con palabras más simples, la meditación nos ayuda a comprender mejor a las otras personas y, en definitiva, nos hace más humanos.

De forma resumida, te garantizo que la meditación, practicada de manera continua de entre 15 o 20 minutos diarios, mejora la gestión emocional en general.

Tipos de meditación

Una vez que ya somos conscientes de todos los beneficios de la meditación, el siguiente paso es comenzar a hacerlo. Si bien hay numerosas maneras de hacerlo, quiero recomendarte 4 prácticas meditativas.

Dentro – Fuera

El primer tipo de meditación es sumamente sencillo y es el más popular de todos. La técnica dentro-fuera consiste en conectar con tu respiración y centrar toda la atención cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Te recomiendo que, en la medida de lo posible, trates de respirar por la nariz.

1 palabra + 1 imagen

En este caso, puedes enfocarte en una única palabra, la que quieras. Puedes elegir las más tradicionales, como lo son paz, alegría, amor, tranquilidad o cualquier otra que a ti te dé una sensación de calma.

La idea es cerrar los ojos e imaginar una pantalla donde figure esa palabra. La meditación consiste en mantener toda la atención en esa palabra que figura en tu pantalla mental. Un paso más allá en esta modalidad es proyectar una imagen, ya sea de una persona, un paisaje o cualquier otra imagen que te transporte a un estado de calma y relajación.

Meditación guiada

Este tipo es de los más populares, ya sea entre las personas que recién comienzan a meditar como de aquellas que ya lo hacen hace tiempo. Gracias a la popularidad que ha adquirido esta práctica, se pueden encontrar cientos de canales de YouTube o en Spotify. Además, hay aplicaciones móviles diseñadas exclusivamente para ello.

Meditación de los sentidos

Por último, quería compartirte la que más utilizo. La meditación de los sentidos consiste en cerrar los ojos y centrarse en lo que escuchamos, lo que olemos y lo que sentimos. Nuestra atención se centra en un sentido puntual para luego pasar a otro, y así ir recorriendo todo el cuerpo.

Este tipo de meditación es muy útil cuando sentimos una molestia en una parte específica del cuerpo. El objetivo es prestarle toda la atención a cada uno de los sentidos y a cada una de las partes del cuerpo por separado. De esta forma, tendremos un control absoluto de lo que sentimos.

Pepitas de oro de la meditación

Quería dejarme para el final esas 5 pepitas de oro de la meditación, las cuales podrás poner en práctica de una manera sumamente sencilla. Además, te ayudarán para que la experiencia sea lo más completa y reconfortante posible.

  • No esperes nada: Las expectativas son el origen de cualquier dolor emocional. Cuando no esperamos nada es cuando podemos acceder a todo.
  • Medita tras hacer deporte: Luego de entrenar es un gran momento para meditar, ya que habremos liberado una gran cantidad de energía y de estrés acumulado.
  • Quietud: La quietud es algo imprescindible para poder meditar de una manera correcta. Puedes practicar la quietud quedándote quieto/a con los ojos abiertos y lo único que puedes hacer es respirar y parpadear.
  • Diafragma: Procura respirar con el diafragma. El aire que entrará con este tipo de respiración será mucho más puro al momento de meditar.
  • Medición: Por último, una buena práctica es medir cuánto se medita. De esta forma, estaremos fijando el hábito. Recuerda comenzar de a poco, con unos 2 minutos al día para luego ir aumento el tiempo.

¡Ahora que ya sabes qué es la meditación, conoces todos sus beneficios y has aprendido distintas formas de hacerlo, queda en ti comenzar!

¡Comparte con los tuyos!

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